Menos preocupación y más ocupación

Cuando uno se encuentra en un mes de tanto abatimiento como éste, son muchas las cosas que pasan por la cabeza, no sólo en referencia al presente en sí, sino también al futuro. Nuestro desagradecido entorno y sistema hace que se pongan al límite las cualidades humanas para conseguir un puesto social mediante competitividad, y nuestros gobiernos, y quizás también nuestras circunstancias endurecen nuestra calidad de vida haciendo que en muchas ocasiones en nuestras luchas crucemos la delgada línea que separa la salud de la enfermedad. Muchas veces me afloran ideas evasivas y me imagino cogiendo el primer vuelo a uno de esos paises que salen por televisión en los que sus habitantes viven en un confortable poblado compuesto por casitas de hoja de palmera y playas vírgenes en los que la principal preocupación es que los “malos espíritus” no se ciernan sobre la prole. Tal vez desear una vida así sea algo extremo al mismo tiempo que pasajero, pero, ¿se podría mejorar la situación que vivimos? Lo gracioso es que comentando esto con otras personas la contestación más usual es: “anda, si no puedes quejarte, vives como un rey” y eso hace que uno se frustre más, porque si bien muchos envidiarían la vida de uno, uno también envidia en muchos momentos la vida de otros…
¿Merece la pena caer en la enfermedad, ya sea física o mental por culpa de las preocupaciones? Esas preocupaciones y enfermedades mentales de la vida moderna relacionadas con el estrés que hace que a mucha gente se le caiga el pelo y engorde de forma más que sospechosa, bien porque les da por comer o bien porque les cambia el metabolismo. Es triste que mientras escribo estas líneas sobre el precio del sobreesfuerzo y sus repercusiones sobre la salud tenga complejo de culpa por sentir o pensar que alguien pueda catalogarme de vago. Vivo actualmente buscando una solución a las exigencias que no son autoimpuestas y que detesto cuando “pringan” más de lo que deberían. Estoy probando recetas y he dado con un ingrediente básico almenos: saber, saber y establecer prioridades. Según el tipo de persona que seas puede que sepas antes lo que quieres, o puede que sepas antes lo que no quieres, pero debes saberlo y en función de ello actuar en consecuencia bajo la premisa: “menos preocupación y más ocupación”.

Francisco de Borja Ramírez Vico

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