Veneno Para Vivir

Por Borja Ramírez
20/06/2013

No conozco sensación más frustrante que la de estar flotando en ese líquido amniótico multidisciplinar, escuchando zarzuela y rodeado de fetos cabizbajos deseosos de ser paridos al exterior; unos teclean desenfadadamente sus teléfonos móviles, otros, fingiendo estudiar prestan más atención a la pantalla del ordenador que tienen delante, otras, para el deleite de algunos otros, contonean sus voluptuosas curvas camino de la máquina de café para así ahogar en alguna sustancia el estrés producido por esa vagina que serán sus exámenes finales y que tendrán que atravesar para vérselas cara a cara con el mundo.

¡Pobres diablos inocentes! miro sus caras y están puras y sus conciencias aún limpias. Quizás alguno haya hecho alguna trastada dentro de ese útero universitario donde casi todos los días es primavera y donde el sueño es quitado por unos exámenes y no por saber si mañana cobrarás, si mañana comerás.

Veo en sus caras el futuro, veo en sus caras la ilusión, veo en sus caras mi esperanza de que cambien el mundo, aunque muchos de ellos al atravesar ese coño llamado titulación se pudrirán en la mediocridad que les brinde un mundo carente de oxígeno en el que reinan viejas ratas culpables y pestilentes, culpables y amorales, que devoran la carne fresca provocando gangrena, y por consiguiente y ante la imposibilidad de amputación, la muerte de dicho organismo, o si no es la muerte, la eterna agonía.

Jóvenes del presente, estudiad, hacedlo con pasión y dedicación ya que sois la única esperanza de regeneración. Formaos y volad, salid al exterior y hacedlo unidos e id adonde tengáis que ir para prosperar, y por supuesto no dejéis nunca de crecer intelectualmente. Que vuestra meta sea vuestra bombona de oxígeno, que vuestra familia y amigos sean vuestro motor, y aunque muchos de vosotros participéis de esa mentalidad tan lógicamente de moda de querer amarrar el futuro lo más rápida y seguramente posible, nunca renunciéis a aquello que sabéis que se os da bien y que tal vez hayáis nacido para hacer. La única esperanza está en vosotros, nunca os estanquéis como aquellos que ahora están arriba. Vivid, si podéis, para anhelar ser cada día mejores y más íntegros que el día anterior y sin olvidar que en ésta vida en la que el dinero es necesario, el dinero no lo es todo.

Jóvenes del presente, ¡Salid a poner veneno para ratas!

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